Qué hacer en Cagliari
Qué ver y hacer en Cagliari, Cerdeña: barrio de Castello, museos, playa del Poetto, flamencos de Molentargius, Sella del Diavolo, Sant'Efisio y cocina.

Estamos reuniendo las primeras experiencias de esta zona. Vuelve pronto o recomiéndanos un operador que conozcas.
Cagliari es la capital de Cerdeña y se asoma, en el sur de la isla, a la gran bahía que los sardos llaman Golfo degli Angeli (golfo de los Ángeles). Es una ciudad de mar y colinas: en pocos minutos pasas de las murallas medievales del barrio de Castello a la arena de la playa del Poetto, y los flamencos rosas viven a dos pasos de las casas. Casi tres mil años de historia, museos de primer nivel, una cocina marinera generosa y un ritmo tranquilo incluso en pleno verano la hacen perfecta para parejas, familias, viajeros solos y quien busque una base cómoda para recorrer el sur de Cerdeña.
Qué ver en Cagliari
El barrio de Castello
El corazón histórico es Castello (en sardo Casteddu, nombre con el que los sardos llaman a toda Cagliari), la ciudadela fortificada que los pisanos empezaron a construir en 1217 en la colina más alta. Se entra por dos grandes torres pisanas, la Torre di San Pancrazio y la Torre dell'Elefante, y se pasea entre callejuelas, palacios nobiliarios y terrazas con vistas al golfo y a las lagunas. Aquí están la catedral de Santa María, con fachada de estilo románico pisano y un interior barroco muy rico, y el Palazzo Regio, antigua residencia de los virreyes.
El Bastione di Saint Remy y los miradores
Construido entre finales del siglo XIX y principios del XX, el Bastione di Saint Remy une Castello con los barrios bajos mediante una escalinata monumental y alberga la gran terraza del Belvedere: al atardecer es uno de los rincones más queridos de la ciudad.
Marina, Stampace y Villanova
A los pies de Castello se extienden los otros tres barrios históricos. Marina, antiguo barrio de pescadores y marineros, es hoy un laberinto de calles animadas que bajan hacia los soportales de la Via Roma y el puerto. Stampace era el barrio de los comerciantes, con las iglesias de Sant'Efisio y Sant'Anna; Villanova, el de pastores y campesinos, conserva casas bajas de colores y patios floridos.
Museo Arqueológico Nacional y Cittadella dei Musei
En la Cittadella dei Musei, dentro de Castello, el Museo Arqueológico Nacional es imprescindible para entender Cerdeña: bronces nurágicos, piezas fenicias, púnicas y romanas, y parte de las estatuas de piedra de los Gigantes de Mont'e Prama, esculturas nurágicas de las más antiguas del Mediterráneo occidental.
La Cagliari romana y púnica
El anfiteatro romano, excavado en parte en la roca, tenía capacidad para unos diez mil espectadores. El parque arqueológico de Tuvixeddu protege una de las necrópolis púnicas más extensas del Mediterráneo, con cientos de tumbas de pozo.
Bonaria y San Saturnino
El santuario de Nostra Signora di Bonaria, en la colina del mismo nombre, está ligado a los aragoneses y a la tradición marinera: la Virgen de Bonaria es la protectora de los navegantes. La basílica de San Saturnino, fundada en el siglo V, es una de las iglesias paleocristianas más antiguas de Cerdeña.
Qué hacer en Cagliari
Cagliari se disfruta al aire libre. El Parque Natural de Molentargius-Saline, entre la ciudad y el Poetto, es un humedal donde anidan los flamencos rosas (en sardo sa genti arrubia, "el pueblo rojo"): se recorre a pie o en bici por senderos llanos, ideal también con niños. El promontorio de la Sella del Diavolo ("silla del Diablo") ofrece una excursión corta pero espectacular entre matorral mediterráneo, viejas fortificaciones y acantilados sobre el mar.
Desde el agua la ciudad se descubre de otra manera: en una salida en velero o en neumática por el golfo llegas a las calas bajo Capo Sant'Elia, te bañas lejos de la gente y contemplas la silueta de Castello. El Poetto, con viento por las tardes de verano, es un escenario natural para el windsurf, el kitesurf, el SUP y el kayak. Otras ideas: visitas guiadas a pie por el casco antiguo, catas de vinos sardos como Cannonau, Vermentino y Monica, clases de cocina para aprender a cerrar los culurgiones (pasta rellena), paseos en bici por el paseo marítimo, buceo y excursiones de un día a Nora, Chia o Villasimius.
Más abajo en esta página encontrarás las experiencias que proponen los operadores de Cagliari: elige la tuya y resérvala directamente con quien la organiza.
Playas de Cagliari
Poetto
El Poetto es la playa de la ciudad: unos ocho kilómetros de arena clara desde la Sella del Diavolo hasta Quartu Sant'Elena. El fondo baja suavemente, hay zonas con servicios y tramos libres, un largo carril bici y chiringuitos abiertos hasta tarde. Perfecta para familias y amantes de los deportes acuáticos.
Calamosca
Entre Capo Sant'Elia y el Poetto está la pequeña cala de Calamosca, recogida entre rocas y de agua cristalina: más resguardada y tranquila, ideal para hacer snorkel y darse un baño al atardecer.
Historia
Los fenicios fundaron un puerto junto a la laguna de Santa Gilla; en el siglo VI a. C. la ciudad pasó a Cartago, época de la necrópolis de Tuvixeddu. Los romanos llegaron en el 238 a. C.: Karales fue municipio con César y la ciudad más importante de la isla. En la Edad Media fue sede del Juzgado de Cagliari, con capital en Santa Igia; desde 1217 los pisanos fortificaron la colina de Castello y en 1258 Santa Igia fue destruida. Los aragoneses conquistaron la ciudad entre 1323 y 1326; siguió un largo periodo español y, desde 1720, la casa de Saboya: Cagliari fue capital del Reino de Cerdeña y acogió la corte real durante los años napoleónicos. Los bombardeos de 1943 destruyeron gran parte de la ciudad, reconstruida en la posguerra; hoy es una capital animada, ciudad universitaria y puerta de entrada al sur de la isla.
Qué comer y qué comprar
La cocina de Cagliari es sobre todo marinera. Prueba la fregula cun cocciula (fregola, una pasta de sémola tostada, con almejas), los espaguetis con bottarga (huevas curadas) de mújol, la sopa de pescado a la cagliaritana y, en los meses fríos, los erizos de mar, crudos o con espaguetis. De la tradición sarda llegan los malloreddus (ñoquis pequeños) con salsa de salchicha, los culurgiones, el pan carasau y los quesos de oveja. De postre: pardulas de ricota, sebadas con miel, amaretti y turrón de almendras. El Mercado de San Benedetto, uno de los mercados cubiertos más grandes de Italia, es el lugar para ver y comprar pescado, quesos, embutidos y dulces. Como recuerdo: bottarga, vinos sardos, licor de mirto, cuchillos artesanales, alfombras, cerámica y filigrana de oro y plata.
Fiestas y tradiciones
La gran fiesta es Sant'Efisio, el 1 de mayo: desde hace más de tres siglos y medio la ciudad cumple el voto hecho al santo durante la peste de 1652. Miles de personas con trajes tradicionales de toda la isla, traccas (carros engalanados tirados por bueyes), jinetes y músicos de launeddas (flauta sarda de tres cañas) acompañan la carroza del santo por calles cubiertas de pétalos de rosa; después la procesión sigue a pie hasta Nora y regresa unos días más tarde. También se viven con intensidad los ritos de Semana Santa y la fiesta del patrón San Saturnino, el 30 de octubre.
Alrededores
- Nora (Pula): ciudad fenicio-púnica y romana junto al mar, con teatro y mosaicos, a unos 40 minutos en coche.
- Villasimius: playas blancas y el área marina protegida de Capo Carbonara, a una hora aproximadamente.
- Bosque de Sette Fratelli: montañas de granito, ciervos sardos y senderos, a unos 45 minutos.
- Su Nuraxi di Barumini: el complejo nurágico Patrimonio de la UNESCO, a una hora aproximadamente hacia el interior.
Cómo llegar y cuándo ir
El aeropuerto de Cagliari-Elmas está a pocos kilómetros del centro, conectado por tren y autobús. Al puerto llegan ferris desde la península italiana y Sicilia y numerosos cruceros. La carretera SS131 Carlo Felice une Cagliari con Oristano, Sassari y el norte. Los mejores meses son mayo, junio, septiembre y octubre: mar cálido, menos gente y temperaturas agradables para visitar la ciudad. Julio y agosto son perfectos para la playa pero calurosos; el invierno es suave e ideal para museos, gastronomía y paseos, y a principios de mayo Sant'Efisio justifica por sí solo el viaje.
Preguntas frecuentes
¿Cuántos días hacen falta para visitar Cagliari?
Dos días bastan para Castello, los museos principales, el Poetto y Molentargius. Con tres o cuatro puedes añadir la Sella del Diavolo, una salida en barco y una excursión a Nora o Villasimius.
¿Cagliari es buena para ir con niños?
Sí: el Poetto tiene aguas poco profundas y servicios, el parque de Molentargius es llano y lleno de aves para observar, y las distancias en la ciudad son cortas.
¿Cuándo se ven flamencos en Cagliari?
Los flamencos están en Molentargius prácticamente todo el año; en primavera y verano es más fácil observar las colonias en época de cría.







